La cadena de televisión británica BBC es considerada en el mundo del periodismo como el gran modelo de televisión pública. Los contenidos de su programación son el resultado del fiel compromiso que mantiene para con sus valores editoriales. El prestigio que los programas informativos de esta cadena tienen a nivel internacional probablemente sea consecuencia directa de su modelo de financiación. Los ciudadanos del Reino Unido pagan un impuesto por tener aparatos de televisión, y es esa financiación externa a cualquier organismo de poder, la que permite a la cadena británica informar bajo los estándares de la veracidad e imparcialidad.
En territorio español, el modelo de financiación de TVE es distinto al británico. La televisión pública se nutre de una serie de impuestos que le pagan las televisiones privadas y las empresas de telecomunicaciones, además de las aportaciones estatales. Aunque el hecho de no financiarse directamente de sus televidentes, parece no restar rigor a sus informaciones. Según el instituto de análisis internacional sobre medios de comunicación ‘Media Tenor’, los informativos de TVE son los mejores del mundo. Y cierto es que su rigor e independencia dista mucho del de la gran mayoría de televisiones españolas.
Televisión Española cuenta con un equipo de 1500 profesionales, plantilla que le permite la elaboración propia de prácticamente todos los contenidos de sus programas informativos, evitando así el uso de contenidos de agencia. Esto permite que los datos que ofrece a su audiencia suelan ser exactos y precisos, adquiriendo un tono imparcial y recogiendo una pluralidad de opiniones. Por ejemplo, el pasado día tres de febrero informó de que el Gobierno español estaba planteando introducir cambios en el sistema de pensiones español, e incluyó además de sus declaraciones, las de cuatro partidos políticos y la de los dos sindicatos mayoritarios. Así, en su compromiso con el periodismo de calidad, tiende a conceder más vida a las noticias. Es el único informativo nacional que continúa informando de las reuniones que están manteniendo los distintos agentes sociales con el ministro Gabilondo para alcanzar acuerdos en materia de educación. Las demás cadenas de tv se limitan a recoger el principio de la información, es decir, las declaraciones del deseo de hacer cambios, y dentro de un tiempo, si se llega a un acuerdo, volverán a informar, pero no hay una continuidad, un seguimiento informativo, cuando no son asuntos de extrema importancia.
Por su parte, las características de los programas informativos de las televisiones privadas españolas tienen poco que ver con las de la BBC o TVE. Quizás sea consecuencia de que dichas cadenas de televisión forman parte de grandes grupos empresariales que evalúan a los medios en base a su cuenta de resultados económicos. Por esto, los recursos humanos de los medios de comunicación son cada vez más limitados y se tiende a utilizar informaciones elaboradas por agencias externas y que en muchos casos no respetan las exigencias del periodismo de calidad. Es ese ‘todo por la audiencia’ el que induce a que en muchas ocasiones transmitan datos no verificados y contrastados que cumplan con la exigencia de verosimilitud y precisión, primando el valor de lanzar la noticia antes que la competencia.
De esta manera, la cadena de televisión Cuatro, abría sus informativos el pasado tres de febrero con imágenes del entierro del militar español muerto en Afganistán, concretamente con un primer plano de cómo la hermana de la víctima desfallecía ante la llegada del féretro. Así, compartimos que es un hecho que se debe de trasladar a la opinión pública, pero no contribuye a nada utilizar la imagen de dolor de las personas que están atravesando situaciones dramáticas para informar a la audiencia. También encontramos a diario noticias banales, como la que emitieron el seis de febrero referida a un perro norteamericano, que tras detener la policía a su dueño, acabó en la perrera “con los ojos tristes”.
Por su parte, la principal crítica que hacemos a la Sexta, es que suele enfocar sus informaciones de modo que el actual Gobierno socialista queda mejor parado que la oposición de centro derecha, no respetando el principio de la imparcialidad. Es cierto que en ocasiones, los informativos de esta cadena llevan a cabo tareas de análisis y profundización de determinados temas, pero en líneas generales suelen ser algo banales, de fácil acceso, y no contribuyen a la formación de opinión pública.
En cuanto a los informativos de Telecinco y Antena 3, coinciden en la característica de que emiten informaciones amarillistas que en absoluto ayudan al ciudadano a formar una opinión sobre el mundo que les rodea. Y esto también parece ser consecuencia de que las redacciones están infradotadas. Son hechos que en España carecen de interés público, como persecuciones policiales en EEUU o por ejemplo, la emitida en A3 el cinco de febrero, referida a un niño de seis años del mismo país, que salva a su madre llamando al número de emergencias tras sufrir ésta un infarto de miocardio. Otra característica a destacar, y a nuestro juicio mucho más grave, es que en estos informativos se tiende a mezclar información y publicidad a través de publirreportajes sobre productos como un nuevo videojuego o el estreno de una película , que presentan al público como información cuando en realidad es publicidad. En definitiva, contenidos que rellenan el espacio informativo que debería ocupar las tareas de análisis de hechos noticiosos que puedan repercutir en la sociedad y reportajes especializados sobre temas que puedan servir al interés público.
Pero si hay una cadena de televisión española que podemos criticar punto por punto en comparación con los valores editoriales de la BBC esa es sin duda la valenciana Canal 9. Es tal la manipulación, la falta de rigor, de exactitud, de independencia y el engaño deliberado con el que se informa a la audiencia, que el pasado día siete de octubre, día en que se levantó el secreto de sumario del caso Gürtel, la cadena dio prioridad a una información sobre la subida del precio del kétchup, los limones y las naranjas a la del esclarecimiento de datos relevantes sobre el mencionado caso de corrupción. Es tal la desfachatez, el compadreo entra la cadena y el poder político y la falta de respeto para con el público, que no se acerca ni de lejos a ninguno de los criterios periodísticos que debieran dominar los espacios informativos. Y lo peor de todo es que lo hacen con el dinero de los valencianos, puesto que es una cadena de televisión pública. Otro ejemplo lo vemos con el programa emitido recientemente bajo el título ‘Cabanyal obert’, sobre la posible destrucción de este barrio, donde de entre 23 cortes de voz que se recogieron, 21 eran favorables al derrumbe del barrio, postura por la que se inclinan los políticos en el poder. No podemos llamar periodismo a lo que es un magazine de propaganda política.
En cuanto a la catalana y también pública TV3, hemos de decir que aunque es una cadena que en la Comunidad Valenciana no podemos ver, destacamos que aunque tiene una gran responsabilidad con su audiencia y en líneas generales respeta los valores de la BBC, suele inclinar sus informaciones a favor del nacionalismo catalán, condicionando la opinión pública y no respetando el principio de imparcialidad.
En definitiva, el panorama informativo de televisiones privadas en España, luce por ser un periodismo de mesa, donde la falta de recursos humanos, y la lucha por la audiencia, ha generado una actividad informativa que dista mucho de los valores editoriales de la británica BBC. La única que podría asemejarse en mayor medida es TVE, aunque sus profesionales también cometen deslices inaceptables en un periodismo de calidad, como cuando el pasado 13 de enero emitieron videos de una tormenta en un festival de música en Venecia como si fueran imágenes del terremoto en Haití. Un claro ejemplo de periodismo de escritorio en el que no se contrastó y verifico la información como es debido.
Baremo del Grupo 13
Puntuación que este grupo otorga con respecto a en qué medida las televisiones mencionadas cumplen con los valores editoriales de la BBC. Para ello establecemos una puntuación de entre 1 (totalmente de acuerdo) a 4 (totalmente en desacuerdo) con respecto a los siguientes valores: veracidad, precisión y exactitud, imparcialidad y diversidad de opiniones, integridad editorial e independencia, servicio al interés público, imparcialidad, intimidad, daños y perjuicios, menores y responsabilidades.
