Los alumnos de cuarto de Periodismo de la UMH han visitado las instalaciones de Localprint, planta en la que se lleva a cabo el proceso de impresión de una parte importante de los periódicos que alicantinos y murcianos consumen a diario, como son La verdad, Información, La opinión y otros de origen internacional. Esta planta cumple con el eslabón intermedio del proceso informativo en prensa escrita: plasmar en papel el producto que llegará al consumidor.
A priori, puede resultar extraño que cabeceras de distintos grupos editoriales impriman su producto en la misma planta. De hecho, hasta hace pocos años esto no era así, puesto que los distintos diarios tenían sus propias rotativas para la impresión de su producto. Pero hace casi diez años, dos de los grupos editoriales con más peso en Alicante, Vocento y Prensa Ibérica, firmaron un acuerdo que se materializó con el nacimiento de Localprint. Principalmente esta sinergia en el proceso de impresión surgió con el objetivo de poder afrontar el elevadísimo coste económico de esta maquinaria de última generación, que permite imprimir unos 35.000 periódicos en una hora y cuyo precio en el mercado ronda los 80 millones de euros.
Los futuros periodistas se dieron cita en las instalaciones de Localprint, ubicadas en el parque industrial de Torrellano, con Eduardo Soler, jefe de producción de la planta. A las once y media de la noche, hora en la que empiezan a recibir las páginas de los periódicos, Soler comenzó el recorrido explicativo por los entresijos de la empresa explicando a los alumnos cómo el producto llega en formato PDF a través de unas líneas de fibra óptica unidireccional que garantizan la completa confidencialidad del producto con respecto a los competidores.
Y es que el hecho de que el periódico pueda llegar a manos del lector a las siete de la mañana de cualquier día del año lleva detrás un proceso de producción, impresión y distribución que se lleva a cabo en un tiempo record. Una producción en cadena en el que ningún eslabón puede fallar o demorarse más del tiempo establecido.
Entre otras cuestiones, los alumnos se interesaron por qué pasaría si por algún fallo no se pudiera imprimir los diarios y el producto no llegase a los consumidores, a los que Soler respondió que eso es imposible, que siempre hay alternativas. En este sentido destacó la colaboración que existe entre las distintas plantas de impresión españolas y ejemplificó el caso explicando cómo en alguna ocasión, una cabecera de difusión nacional ha tenido problemas para imprimir su producto, y Localprint ha parado la impresión de sus diarios para imprimir primero los de la competencia.
Parece contraproducente que una empresa detenga la producción propia para ayudar a sus competidores, pero es una regla de colaboración no escrita entre los miembros del gremio, puesto que son conscientes de que ese producto quizás tenga que ser distribuido a puntos de venta más alejados y para que llegue a tiempo, ha de ser impreso antes. Y lo que prima en cualquier caso es que el lector reciba el producto.
Cabe destacar que el edificio de Localprint alberga en sus instalaciones una de las más modernas y sofisticadas máquinas suizas de impresión a nivel mundial, maquinaria que ocupa un espacio físico de ochenta metros de largo por cuatro pisos de altura, y compuesta por dos rotativas Wifag, tres CTPs : Polaris XTV de Agfa y dos líneas de cierre Ferag.
Así, los alumnos visitaron los distintos departamentos de la planta de impresión, observando el proceso mediante el que el PDF que envían los distintos medios acaba convertido en un paquete de periódicos listo para su distribución. Comienza por la conversión de los documentos en planchas de aluminio que permiten a la maquinaria copiar su contenido en papel, pasa por la fase en la que se insertan dentro del diario los panfletos de publicidad o suplementos tipo revista, y termina con la máquina que los dobla, apila y empaqueta.
Acto seguido la empresa de distribución Valdisme es la que cumple con el último eslabón de la información escrita: distribuir el producto en los puntos de venta por los que poco después pasarán los lectores. Lectores como estos alumnos, que esa noche fueron privilegiados al poder leer en exclusiva estos diarios cuyas páginas, todavía húmedas, tiznaron sus manos de tinta.
